Aviación Militar y Comercial: El dilema de Mexicana de Aviación
- LA GUIA DEL CIAAC

- 9 feb
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El resurgimiento de Mexicana de Aviación bajo la administración de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha dejado de ser una promesa de campaña para convertirse en un fenómeno económico que sacude los cimientos del sector aéreo. Mientras el gobierno defiende el proyecto como una pieza de desarrollo estratégico, la industria privada observa con recelo lo que califican como una distorsión del mercado financiada por el erario.

A poco más de dos años de su relanzamiento, los estados financieros de la aerolínea estatal revelan una turbulencia severa. Según datos de la Secretaría de Hacienda, Mexicana de Aviación opera con un subsidio gubernamental que cubre cerca del 70% de sus costos operativos.
Durante el último ciclo fiscal, la aerolínea reportó pérdidas por más de $2,500 millones de pesos. Para los expertos, el problema no es solo el déficit, sino la viabilidad a largo plazo. "Ninguna aerolínea comercial sobreviviría con factores de ocupación que en ciertas rutas apenas alcanzan el 45%", señala Luis F., analista de aviación comercial. "Mexicana vuela porque el Estado absorbe el golpe, algo que Volaris o Aeroméxico simplemente no pueden permitirse".

El núcleo del debate reside en la TUA (Tarifa de Uso de Aeropuerto) y los costos de operación. Mexicana utiliza el AIFA como base principal, beneficiándose de tarifas preferenciales y una infraestructura gestionada por la misma entidad militar que opera la aerolínea.
· Diferencia de precios: En rutas competitivas hacia destinos como Tulum o Mazatlán, los boletos de Mexicana llegan a ser entre un 20% y 30% más baratos que los de la competencia privada.
· Flota mixta: La reciente adquisición de aeronaves Embraer mediante contratos directos de la SEDENA ha levantado dudas sobre la transparencia en el uso de fondos destinados originalmente a la seguridad nacional.
Dentro del gremio, las opiniones están divididas. Fernando R., piloto con 20 años de experiencia, expresa su preocupación por la militarización del sector:
"Es extraño ver una estructura jerárquica militar en una operación civil. Muchos compañeros temen que, al no regirse por las mismas reglas de rentabilidad, las condiciones laborales y la profesionalización del sector se degraden para ajustarse a presupuestos asignados por decreto y no por ingresos".
Por otro lado, personal de tierra en el AIFA ve una oportunidad:
"Para nosotros es empleo. Mexicana llega a donde otros no quieren ir porque no les es negocio. Si el Estado no conecta esas ciudades, nadie lo hará", afirma Karla M., agente de tráfico.
La irrupción de una aerolínea con presupuesto ilimitado (vía impuestos) pone en jaque a las aerolíneas de bajo costo (LCC). Volaris y Viva Aerobus han tenido que ajustar sus márgenes de ganancia, ya reducidos, para competir contra precios que no responden a la oferta y la demanda, sino a una política de Estado.
El riesgo, según la Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO), es que el subsidio desincentive la inversión privada en rutas secundarias, dejando el mercado a merced de una sola entidad que, de cambiar el rumbo político, podría desaparecer dejando un vacío de conectividad.




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